#ElPerúQueQueremos

Mi manifiesto: No quiero más relaciones con superhéroes

Publicado: 2012-02-08

Si son narcisistas y no me dedican tiempo

Tengo una gran amiga que se preocupaba por querer tener un novio que sea un héroe. “Necesito tener un enamorado que sea de aquellos que trabajen por salvar el mundo, que sea una persona importante y reconocida, que sea un loco creativo o todo un emprendedor”, me repetía con mucha preocupación, pues no sabía dónde conseguirlos. Estaba empecinada en encontrar al chico perfecto.

Cada vez que la escuchaba, entendía perfectamente a lo que se refería. Y es que por mi lado yo sí he tenido de enamorados, novios, amantes (cualquiera que sea la denominación) a varios “héroes”. Pero la verdad que ya no quiero más hombres de esa estirpe. De solo pensar que otro hombre-héroe vuelva a atravesar mi corazón con su flechazo me da náuseas. 

He estado y salido con muchos superhéroes, si tomamos en cuenta los parámetros de mi amiga. Músicos, escritores, poetas, artistas, actores, etc. Mi lista de citas tiene para ponerle un check a casi todo. No me pregunten cómo llegaron a mi vida. Para eso ya perdí la memoria. Quizá los busqué o quizá, en su momento, liberé muchas feromonas para que se me acerquen. Yo también quería estar con un hombre importante, con machos de los que pudiera jactarme para luego decirle a la gente: “mira, tengo un enamorado que se dedica a salvar especies en extinción” o “mira, tengo un enamorado escritor que solo me dedica dos de las 168 horas que tiene la semana, pues el resto de tiempo se la pasa escribiendo y asistiendo a importantes conferencias magistrales a las que es invitado como expositor emérito”.

No sé si me explico bien cuando me refiero a los hombres-héroe. Se trata de personas que el resto de mortales los considera “triunfadores” (detesto la palabra triunfar) solo por escribir un buen libro, ganar una aguerrida competencia de cualquier género, ser un artista sui generis o ser tildado como un salvador del mundo por el trabajo que ha elegido.

En esta romántica categoría también están los hombres-héroe que son enaltecidos por haber abandonado su promisoria carrera como ejecutivo en una gran transnacional y prefirieron enriquecer su alma dedicándose a su pasión en vez de amasar mucho dinero. Un hombre-héroe es ese prototipo de individuo que perfectamente podría ser elegido para salir en la campaña de Interbank “El tiempo vale más que el dinero” y anunciar a los televidentes que es un ser afortunado porque cambió el rumbo de su vida y dio un giro de 270 grados por seguir a sus pasiones. ¡Felicidades! Un hombre-héroe es un digno personaje de “El Delfín” de Sergio Bambarén.

Todo muy loable pero si pisamos Tierra, ¿no es que acaso todas las personas del planeta deberían dedicarse a hacer lo que les gusta? “La rutina mata a la pasión y la carencia de pasión mata a la creatividad”, dice una conocida revista española. Pero no comprendo por qué la sociedad es tan exagerada de llamar a alguien “triunfador”, solo por  invertir sus valiosos segundos de vida en alimentar su pasión y que esta sea una actividad que se escape de los parámetros de lo convencional. Es decir, un agente de bolsa que se excita todos los días al ver cómo suben y bajan las acciones de grandes trasnacionales y hace todo tipo de artimañas para que las utilidades de estos imperios jueguen a su favor ya no entra en la categoría de superhéroe para el común de la sociedad. Pues para mí sí. Hay que ser muy astuto y apasionado para ganar dinero a borbotones en la Bolsa de Valores.

A estas alturas yo no quiero más hombre-héroes y tengo mucho cuidado de juntarme con personas que se autodenominan “triunfadoras”. Me han decepcionado. Expongo mis razones. Conozco muchísimas excepciones y las aplaudo, pero los superhéroes que a mí me han tocado tenían el ego tan inflado como un globo a punto de reventar, que en su momento no dedicaron tiempo ni calidad a la relación “de a dos” que yo mantuve con ellos.

Muchos hombres tildados como superhéroes son egoístas, creen que todo el mundo gira a su alrededor y suponen de forma errada que tienen a su pareja de turno a sus pies. Y como nunca le preguntan a la mujer “no heroína” que tienen a su costado cómo les fue en el trabajo o qué personas ha conocido (eso porque están demasiado ciegos inflando su ego), no se percatan de que esta les puede estar sacando la vuelta o tramando cómo abandonar el barco de la relación cuando sople un viento favorable. Llámenla villana o cobarde de la película, pero este personaje simplemente está cansado de ver a su hombre-héroe siempre volando por los aires y dejándola sola. Por algo será que Luisa Lane le exigió a Superman que abandonara la capa roja y se transforme en alguien tan humano como ella. Muy noble de su parte el querer estar más tiempo con su hombre. La humanidad en peligro puede esperar. Ella está primero.

Mi hermana mayor es un poco más radical y dice que le exasperan los hombres-héroe que dicen luchar por una causa. “Pueden aportar pero muchos de ellos solo buscan reconocimiento. Son narcisistas igual que todos los que se creen salvadores del mundo”. Personalmente, yo sí creo que es bueno alimentar las causas y pasiones que a uno le apetezca y bien si eres reconocido por ello. Pero mucho cuidado de toparse con un superhéroe ficticio que se ha metido tanto su rol estelar en la cabeza que ha perdido la humildad y sencillez (cualidades que más admiro en un ser humano) y deja de disfrutar o reírse de una conversación un tanto ridícula y cotidiana y solo habla de temas que para este son “superiores” y “trascendentales”.

Los hombres-héroe son demasiado perfeccionistas. Por eso es común que crean que los que no son de su especie y no siguieron su pasión por múltiples razones (como la necesidad de ganar dinero) son simples mediocres. También te increpan por lo que no sabes hacer, te exigen que aprendas actividades y profesiones que no te da la gana de practicar y no miran ni admiran tus virtudes ni cualidades. Si un novio te reclama que aprendas a correr tabla, que escales el Himalaya o que te tires de un parapente cuando, en realidad, eso es lo que tú no quieres, ¡bótalo! Que se vaya volando solo. Que un hombre te exija algo que escapa de tu control es tan igual que decirte “oye, opérate la cara o hazte la liposucción porque no me gusta tu cara, no me gusta tu cuerpo”. Grito: ¡Esa persona no ha mirado la verdadera belleza que hay dentro de ti!!! El que busca una enamorada sin defectos o sin ciertas habilidades, corre el riesgo de quedarse muy solo.  

Al perder su humanidad los hombres-héroe no aceptan que pueden cometer errores y seguir equivocándose infinitamente. Uno persona nace para equivocarse y meter la pata hasta que se muera. De eso se trata aprender. Además, los hombres que se creen superdotados van perdiendo la capacidad de escuchar a su prójimo y solo hablan de sus proezas. “Que yo hice esto, que yo logré lo otro, que yo, que yo, que yoooo….” Por favor, ¡aterriza! Cristóbal Colón descubrió América porque miró al horizonte y se dio cuenta que la Tierra no es el centro del Universo. Pues yo tampoco quiero un hombre que jure que es el centro del Universo. Quiero una pareja que sepa mirar más allá de lo que gira a su alrededor.

Tengan mucho cuidado las mujeres que le ofrecen su amor a hombres-héroe. Ellos solo quieren estar con mujeres “heroínas” para seguir inflando su ego y exponerlas. Entonces, una vez que “creen” que te han conquistado es muy posible que no estén satisfechos y estén en busca de una mujer más visible y “mediática” que tú. Sé que hay hombres-héroe que solo querían salir conmigo para sacar provecho de mis cualidades de periodista, pero sabía perfectamente que el cariño que sentían por mí era frágil como un cristal. ¿Cómo lo sé? Esos hombres nunca se preocuparon por conocer cómo me siento (triste o feliz) y solo me demostraron que estaban allí en las buenas, pero ¡nunca en las malas! Necesito una pareja que el amor que sienta por mí sea tan fuerte y poderoso como la Kryptonita.

Abajo los superhéroes. Necesito una pareja muy humana y sencilla. Que me haga compañía y no le importe mi curriculum vitae ni mis antecedentes profesionales. Y si yo lo tengo que admirar (no niego que es lindo admirar a la persona a quien le ofreces tu corazón), prefiero que sea porque me hace reír, sea espontáneo y él disfrute de mis ocurrencias y mi mera compañía. Solo quiero respirar con alguien que me quiera tal como soy, que me dedique tiempo de calidad y que no se vaya volando cuando menos me lo espero. No necesito héroes para ser feliz. Basta que en esta historia yo me convierta en la heroína por haberlo conquistado. ¿Es mucho pedir?


Escrito por

ianamalaga

Tengo una colección tan grande de historias personales que ya solo me queda burlarme de mí misma.


Publicado en

El Club de la Manzana

Otro sitio más de Lamula.pe